Cuando pensamos en la seguridad de un auto, solemos prestar atención a los cinturones de seguridad, los airbags y los frenos. Sin embargo, hay otro elemento que muchas veces pasa desapercibido: el apoyacabezas.
Aunque su nombre puede hacer pensar que está diseñado principalmente para descansar durante los viajes, su función más importante es ayudar a reducir el riesgo de lesiones en la cabeza y el cuello, especialmente en una colisión por alcance, cuando otro vehículo golpea nuestro auto por detrás.
¿Cómo funciona un apoyacabezas durante un choque?
En una colisión trasera, el vehículo y el asiento se desplazan repentinamente hacia adelante. El torso de la persona comienza a moverse junto con el asiento, mientras que la cabeza tiende a retrasarse por efecto de la inercia.
Este movimiento genera una flexión y extensión brusca del cuello que puede provocar el llamado latigazo cervical, una lesión que puede causar dolor, rigidez y molestias que, en algunos casos, persisten durante semanas o meses.
El apoyacabezas ayuda a limitar el movimiento excesivo de la cabeza hacia atrás y permite que se mueva de manera más coordinada con el torso, reduciendo las fuerzas que actúan sobre el cuello. Su eficacia depende tanto de su diseño como de su correcta posición.
¿Qué pasa si está demasiado bajo o lejos de la cabeza?
La posición del apoyacabezas es fundamental. Si está demasiado bajo, la cabeza puede desplazarse por encima de él durante el impacto, disminuyendo su capacidad de protección.
Por otro lado, si existe demasiada distancia entre el apoyacabezas y la parte posterior de la cabeza, esta tardará más en entrar en contacto con el soporte durante una colisión.
Por eso, no basta con que el auto tenga apoyacabezas: también es importante ajustarlo según la estatura y la posición de cada ocupante.
¿Cómo ajustar correctamente el apoyacabezas?
Antes de iniciar un viaje, conviene comprobar estos tres puntos:
- Altura: la parte superior del apoyacabezas debe quedar aproximadamente a la altura de la parte superior de la cabeza, idealmente sin quedar por debajo de ella.
- Distancia: debe estar lo más cerca posible de la parte posterior de la cabeza, sin empujarla hacia adelante ni generar una posición incómoda.
- Posición del asiento: mantén el respaldo en una posición relativamente vertical y cómoda, evitando reclinarlo excesivamente.
Estas recomendaciones deben adaptarse a las posibilidades de ajuste del vehículo y a las indicaciones de su fabricante. También es importante revisar los apoyacabezas de los asientos traseros, ya que sus ocupantes necesitan protección frente a este tipo de impacto.
¿Realmente hacen una diferencia?
Sí. Una investigación del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) y del Highway Loss Data Institute encontró que los vehículos con asientos y apoyacabezas mejor evaluados presentaban una tasa de reclamaciones por lesiones en choques traseros un 11 % menor que aquellos con sistemas peor evaluados. Esto demuestra que el diseño y el ajuste de estos elementos pueden influir en la protección de los ocupantes.
De todas formas, ningún apoyacabezas puede garantizar que una persona no sufrirá lesiones. La gravedad de un choque depende de múltiples factores, como la intensidad del impacto, las características del asiento y la posición del ocupante. Si quieres conocer cómo se evalúa la protección de un modelo, revisa nuestra guía sobre las estrellas de Latin NCAP.
Un pequeño ajuste que puede marcar la diferencia
Los apoyacabezas son una parte importante de la seguridad pasiva del vehículo, pero muchas veces no les damos la atención que merecen. Junto con los demás sistemas de seguridad del auto, cumplen un rol clave en la protección de los ocupantes.
Antes de conducir, revisar su altura, acercarlos a la cabeza y ajustar correctamente el respaldo son acciones sencillas que pueden ayudar a reducir el riesgo de lesiones cervicales en una colisión.
Porque la seguridad al volante no depende solamente de los sistemas que incorpora un auto, sino también de cómo los utilizamos.
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